En más de una ocasión habrás oído hablar, seguramente, de un manómetro. Te sonará este término de cuando hayas tenido que llevar tu coche a tu taller de automoción en Valencia. Es una herramienta indispensable para cualquier profesional de la mecánica que se dedique al arreglo de vehículos.

El manómetro es un artilugio que se utiliza para medir la presión de fluidos, tanto líquidos como gaseosos, que se encuentran en circuitos cerrados. Controlan la presión manométrica, que es la diferencia entre la real y absoluta y la atmosférica. De esta forma, comparan la presión existente fuera con la que hay dentro del circuito.

Este tipo de aparatos se usan en la industria, y es muy común verlos en cualquier taller de automoción en Valencia. Se emplean generalmente en circuitos hidráulicos y neumáticos. Suelen tener una escala graduada que mide la presión en pascales, bares o en psi (fuerza por pulgada cuadrada). 

Para la industria de la automoción, los manómetros suelen utilizarse para medir la presión de los neumáticos, controlar la presión del líquido de frenos en un coche, o en los circuitos cerrados de ventilación, calefacción, aire acondicionado y refrigeración.

En el mercado existen varios tipos de manómetros. Por un lado, están los que son de vidrio y tienen forma de U. Equilibran la presión desconocida con otra conocida, y la presión se determina midiendo la diferencia en el nivel de líquido de las dos ramas.

Otro tipo es el manómetro de tubo de Bourdon, el de pistón o el de diafragma, en los que la presión desconocida actúa sobre un material elástico que produce un movimiento.

Y también están los digitales, que resultan muy precisos y fiables. Están dirigidos por un microprocesador que marca directamente la presión en la pantalla.

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